¡Seguiré adelante!

Voy a seguir creyendo, aún cuando la gente pierda la esperanza.
Voy a seguir dando amor, aunque otros siembren odio.
Voy a seguir construyendo, aún cuando otros destruyan.
Voy a seguir hablando de paz, aún en medio de una guerra.
Voy a seguir iluminando, aún en medio de la oscuridad.

Y seguiré sembrando, aunque otros pisen la cosecha.
Y seguiré gritando, aún cuando otros callen.
Y dibujaré sonrisas, en rostros con lágrimas.
Y transmitiré alivio, cuando vea dolor.
Y regalaré motivos de alegría, donde sólo haya tristezas.
Invitaré a caminar al que decidió quedarse.
Y levantaré los brazos, a los que se han rendido.

Porque en medio de la desolación, siempre habrá un niño que nos mirará esperanzado, esperando algo de nosotros.
Y aún en medio de una tormenta, por algún lado saldrá el sol y en medio del desierto crecerá una planta.
Siempre habrá un pájaro que nos cante, un niño que nos sonría y mariposas que brinden su belleza.

Pero si algún día ves que ya no sigo, no sonrío o callo, acércate y dame un beso, un abrazo o regálame una sonrisa; con eso será suficiente.

Seguramente, me habrá pasado que la vida me abofeteó y me sorprendió por un segundo.
Ese gesto hará que vuelva a mi camino.

Nunca lo olvides… ¡NUNCA!

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El tiempo perfecto

Hace tiempo, reflexioné un poco acerca de la perfección; cualidad que quizá sin buscarla, todos la anhelamos sin darnos cuenta.

En ocasiones, la perfección, aunque conlleva una buena connotación, se convierte en nuestro primer obstáculo para llegar a nuestro objetivo.

Como seres humanos tendemos a esperar las condiciones óptimas para luchar por nuestros sueños, esperamos que el panorama sea claro para sentir que nuestros pasos son firmes y seguros.

Lamentablemente, nadie nos enseña a fracasar o de qué manera actuar cuando algo no sale como lo planeamos; se nos olvida que hemos sido diseñados para ganar y perder, para avanzar y retroceder, diseñados para todo o nada.

Debemos, aunque sea difícil, avanzar sin importar las condiciones y el panorama que tengamos delante de nosotros. Quizá caigamos, lloremos, quizá las cosas no sean fáciles pero nuestro esfuerzo valdrá la pena en cuanto tengamos presente que es lo que tanto hemos anhelado.

Concluyo con ésta frase: “Un paso pequeño hacia adelante, vale más que un corazón seguro en el mismo lugar”.

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